martes, 1 de septiembre de 2015

Mitades











Dimensiones con contenido extra
    (extra en caracteres extraños)
con la falta de simplicidad
que los vuelve renglones de signos infinitos
como infinito es el modo de convencer de los modos
    (y de las formas también)
pero los modismos se nutren
de esta entrópica manera de perderme,
de asimilar instantes en páginas moradas
que se tiñeron de la suma de rencores
y de quieros palpitantes,
SI,
mucho más allá del "extra",
del "pienso", del "con y el sin vos"
     (o era voz)
creo que callé el murmullo
escondiéndome en pronombres
y perdiendo el ritmo,
dejando que la entropía me ganara
     (el vos)
también los modos y las formas disidentes,
porque multipliqué verdades (que se guardan)
y guardé verdades (que dividen)
y el mundo me quedó en mitades que no siento.

miércoles, 17 de junio de 2015

Caminos mios

Maneras distintas de hacer
y decir las cosas
[parir ideas no es sólo el desafío de la puja]
es un poco más
es comerse las uñas a destiempo
es respirar el aire viciado que circula
es ser
y estar
y trasgredir los agujeros de gusano,
que se abren hambrientos de palabras
con el sólo objetivo de tragarse

las pocas que hoy resguardo en los bolsillos.

Peldaños

Cintas que se deshilan en tonalidades ocres
(con cambios repentinos a una escala de gris)
dentro del tiempo que me queda
y la pregunta incierta del cuando
más adentro del modo en que me pierdo
en ese espacio compartido (loco y locamente mio)
navegando en letras griegas sin sentido,
en alfas y omegas
/en estigmas/
en los bordes romos de un espacio
tal vez demasiado virtual (pero profano)
tal vez superpuesto a nuestras alas negras
las que caben a escondidas en la espalda tiesa
entre la histeria de verme de repente,
saturada de agujas blancas
mientras mi tiempo muere...
allá donde recuerdo se sube a la desidia
dispuesto a lanzarse al alcantarillado frio
en vez de subir las escaleras buscando los peldaños flojos

recostándome en el silencio de tu voz sensata.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Prefacio


Máscaras

by Rocío Anahí Barros




A mi propia máscara...



PREFACIO



Si las cosas hubieran pasado en este tiempo en que todo puede hacerse por teléfono celular creo que hubiera escrito un mensaje bastante creativo para terminar con ella, eso es tajante; pero esa no era la realidad de 1987 y “ese” fue el año en que todo comenzó. Ese fue el año en que se dibujó esa línea que separa mi actual yo del mundo que giraba vertiginoso empujando hacia abajo, hacia el sitio en que los colores se funden en una masa amorfa de gris… dicen que es bueno tocar fondo porque después de eso sólo puedes subir y mirando atrás creo ver los peldaños dibujados como líneas trabajadas de a una, con todo el esfuerzo de reconstruirse a uno mismo. Espero que me entiendan de la manera en la que Soledad me entendió (aunque todavía no sepan nada de ella)… o que vean con ojos críticos cuestiones que todavía caen en esa bolsa de parcialidades en las que sí o sí terminamos tomando partido. Igual, como sea, espero que esta historia no te sea indiferente y nos conozcas a Soledad y a mí… con todas nuestras luces y sombras… porque eso somos: un compendio de altibajos de luz y oscuridad donde sólo buscamos seguir construyendo peldaños y seguir subiendo.

jueves, 3 de julio de 2014

Temores


Ganas… significados inentendibles
de una ansiedad insana por el verbo hacer.
y nada más que un punto aparte luego,

donde quedan diagramadas las razones que no importan
con una camisa triste que dice: excusa
pero que hilvanando los temores y las tristezas de siempre
(esas que se graban a fuego por debajo de los huesos)
transparentes… invisibles…
opuestos al peso corpóreo de los miedos
que se alimenta del tiempo transcurrido
(cada vez más largo)
y del modo en que los peros se diluyen
volviendo a enmascarse en excusas inventadas
porque la verdad es otra:
es eso que impregna la memoria
y subraya verbos repetidos, HACER
HACER
HACER
HACIENDO
mientras la vida se me vuelve a quedar entre corchetes
esperando adjetivos

más allá de los mudos y sombríos.

lunes, 9 de junio de 2014

Aquí y de allá

Palabras que se repiten como hilvanadas en la nada
(porque nada dicen que no sepa)
(y nada sé de lo que dicen)
pero están…
apáticas de un yo aburrido entre papeles viejos,
rebelándose al eclipse de seguir andando
hacia el horizonte chato del más allá
(dicho a medias)
porque el estereotipo se funde en la línea abstracta
y perdí los sinónimos en el bolsillo roto
de aquel uniforme gris,
tan gris como el deseo dormido de seguir soñando
en palabras nuevas adheridas a un “aquí”.

miércoles, 9 de enero de 2013

CAPITULO 1: Nair


 El bien y el mal tienen muchos caminos… caminos inciertos, caminos dementes, caminos injustos y desequilibrados. Pero siguen siendo “el bien” y “el mal” aunque los límites de uno y otro a veces no estén muy bien definidos.
Esta es una historia de espionaje, donde no sabemos aún quienes son los que manejan realmente la verdad… todos somos parte de un complejo y enredado mundo de mentiras y de medias verdades donde ni siquiera está muy claro porque estamos de un lado de la causa o del otro.

Estamos en el año 2015 y al globalización ha borrado las fronteras después de la Gran Conferencia Mundial de Ginebra, donde se ha decido eliminar las nacionalidades y fomentar una economía mundial basada en el comercio con un único gobierno central que sólo reglamenta el tratado comercial. Los ejércitos y las fuerzas del orden y la seguridad han sido abolidas y dos bandos se han creado: La fuerza alfa que se halla liderada por antiguos policías e investigadores de distintas agencias internacionales como (la CIA y el FBI) y la fuerza Omega que se consolidó a través de la unión de famosos criminales y astutos ladrones.

Más allá de las normales referencias y luchas entre cada bando nadie sabe que cada uno ha incluido en sus filas espías adiestrados a la mejor usanza de la guerra fría.
Alrededor existe un grupo de individuos dedicados unica y exclusivamente a tratar de destruir las Organizaciónes Alfa y Omega. Estan fastidiados de que existan divisiónes entre la sociedad, que solo existan "dos" opciones, cada uno de sus integrantes tendra alguna "Habilidad" por la cual pertenece al Equipo Estigma. Llevan sus vidas tal cual persona en la posicion en la que se encuentren, pero siempre estan dispuestos a participar en el sabotaje de cualquier plan de cualquiera de estas organizaciones. No son un bando como tal, sino infiltrados entre Alfas u Omegas, Neutrales o Comerciantes, puede pertenecer al Equipo Estiga, para eso se necesitara una "prueba de lealtad".
Este es un tiempo de intrigas, de engaños y de verdades incompletas donde cada uno debe descubrir en realidad a qué bando pertenece y porqué está donde está.

* * *

CAPITULO 1




Nair


No me gustaba arrepentirme de mis decisiones, así que traté de borrar la duda de mi cabeza mientras dejaba que el agua me empapara el cuerpo en una ducha rápida. ¿qué se me había cruzado por la cabeza para “pedirle” que averiguara mi dirección en vez de dársela de una? ¿y si no venía?.... ¿y si ni siquiera le había interesado?...
Cerré el grifo enojada conmigo misma ¿y si no venía qué? ¿podía acaso estar tan neuróticamente ansiosa? Entré al vestidor mirando el guardarropa, dudando entre algo informal pero provocador y algo más distinguido pero demasiado serio preguntándome si me vería demasiado interesada en la cena y en que él realmente cumpliera con su visita hasta aquí.
Había despachado a la sirvienta a favor de mi ego… si me plantaban al menos nadie se enteraría, así que me concentré en vestirme decidida a esperar, un par de ojos celestes no se me salían de la cabeza y conocía mis caprichos como para darme por vencida así como así.
Opté por un straples bordó, de una tela fresca y con falda acampanada, ceñido hasta la cintura pero sin la dureza de un traje muy formal. Dejé el cabello suelto, recogiendo un par de mechones con horquillas y me di un toque claro de brillo labial. Revisé la sala y la mesa del comedor que había pedido que prepararan, chequeé el vino, las copas… el postre que todavía descansaba en la heladera y volví a mirar mi reloj… me ganaban los nervios y lo odiaba, con un par de llamadas podía traer de los pelos a quien quisiera pero no sería algo que ganara de verdad y no me veía mirando con las mismas ganas esa carita hermosa si algún gorila que consiguiera para traérmelo me la maltratara.
Reí sola, ocurrencias la mía… pensar en un par de sicarios por si el bombón me plantaba… ya se me estaba pegando mucho lo omega por lo que veía.
Seguro le habré parecido una ofrecida… ¿pero qué podía decirle? “Dios… te ví y me dieron ganas de partirte la cara de un beso”… no, no podía decirle eso ¿tendría que comprarle el auto como excusa entonces?... tal vez… algo de decencia tenía que guardar.
Traté de pensar en otra cosa, en los pendientes que tenía, en la compra que tenía que organizar en Egipto, en el regalo que ya tenía conmigo para Irina… pero oí mi propio suspiro de alivio cuando el timbre del portero eléctrico sonó.
Me dí el gusto de ver por la cámara como él se alisaba ese mechón de cabello que yo misma le quise acomodar cuando lo ví en la facultad y me mordí los labios pensando en que esa prometía ser una buena noche.
—Hola… mmm… muy puntual… pasa.
Elegante, risueño… desesperadamente sexy… y romántico… literalmente me derretí, y se me escapó un suspiro que él notó muy bien. Tomé la rosa de su mano y deslicé mis dedos entrelazándolos con los de él estirándolo para que pasara.
Lo llevé hasta la mesa sin decirle ni una palabra más, pero sin soltarlo, tenía mil escalofríos por el contacto con su piel y por primera vez en mucho tiempo me sentía de repente cohibida.
―¿Debería buscar alguna excusa para decirte que estaba ansiosa porque llegaras? Y que te encuentras terriblemente adorable?... o sería demasiado osado de mi parte?
Mandé la decencia al tacho de la basura, definitivamente… y lo miré descaradamente a los ojos paseando después la mirada por el ángulo delicado de su nariz, de sus pómulos, de su mentón… de cuello que se me escondía debajo de la corbata.
―Espero que lo que te preparé no te de mala impresión, no sabía que te gustaba asi que hice cordero… pero cualquier cosa el delivery de pizza llega en 15 minutos… no estás obligado a nada hoy.
Dejé la rosa al frente de mi plato y al revés de lo normal hice el papel del caballero. Retiré la silla, lo invité a sentarse, incluso acomodé la servilleta sobre sus piernas y le serví el vino tendiéndole la copa.
―En serio, gracias por venir… me gusta de una manera irracional que estés aquí.
Bajando la botella me dediqué a servir su plato mientras él hablaba de la casa paseando su mirada por el amplio espacio de la sala que quedaba a la par.
Algo risueña acompañé los lugares por donde sus ojos iban devorando parte del mobiliario, el decorado, los cuadros y esculturas que se distribuían en los espacios como extensiones de mí.
Terminaba de servir una salsa a rabiatta sobre sus papas asadas cuando oí que me llamaba y lo descubrí mirando la pintura irónica que Irina me había regalado con el logo alfa y el omega.
―¿Rara y paradójica no? ¿O le das alguna otra interpretación?... una amiga lo mandó a hacer... dice que me ayudará a ponerle un inicio y un final a las cosas.
Irina me había dicho eso en realidad, pero en el doble sentido de burlarnos de los alfas... en la imagen el logo estaba superpuesto con una omega mucho más remarcada.
Me senté en frente suyo esquivando seguir hablando del cuadro, como si hubiera tocado una parte prohibida de mi vida. Él cargó mi copa y me invitó a brindar, extendiendo su copa también hasta mí.
―¿Por una amistad especial?
Mi respiración se aceleró cuando él sonrió y me di perfecta cuenta de que por primera vez en mi vida mi autonomía se veía amenazada... pero por mí misma.
―Por supuesto. ―contestó alzando la copa y provocando que esta chocase contra la mía con delicadeza y el gesto aún sonriente. Tratando de evitar que lo notara dejó caer unas gotas sobre el traje.
―Ahí va... qué torpe soy... me he manchado un poco el traje... ¿podrías indicarme dónde está el aseo? Tengo que limpiarme esto antes de que se quede ahí de por vida... ―murmuré intentando mantener la compostura
Sus facciones cambiaron… el gesto sonriente se torció a preocupado, estudiando el cuadro… incluso cuando me siguió para volver a sentarse, a pesar de volver a su sonrisa trasparente y el bailoteo en la mirada.
Bebió y no me quedó más que hacer una mueca amarga al verlo derramar el vino color rubí manchando su camisa y pidiendo permiso para ir a limpiarse.
Mi propia mirada cambió y me levanté cortándole el paso.
―No… lo siento, no irás al tocador… eso ha sido muy obvio… muy Sr. y Sra. Smith ¿no les enseñan a ustedes a ser un poco más disimulados para algunas cosas?
Él sabía a que precisamente me refería cuando decía “ustedes”.
―Mirá… no me gusta dar demasiadas vueltas con las cosas, y menos si es que de alguna manera cierto secretillo se ha filtrado. Te invité a mi casa, cociné para ti… he intentado ponerme presentable… y todo porque me he perdido en la transparencia de tus ojos celestes y en la sonrisa endiabladamente sexy que tienes.
Tomé un trozo de su comida y me lo llevé a la boca, tome su copa de vino a medio vaciar y me la bebí.
―El truco de la comida envenenada no es mi estilo y podría sacarme el vestido para que vieras que no guardo un arma pero ya déjalo ahí, no era mi intención ni secuestrarte, ni seguirte ni nada “niño bueno”… simplemente me gustaste más de la cuenta… lamentablemente.
Levanté su plato y el mío y volví a cargar todo en la fuente, dándole la espalda. Él seguía allí sin reaccionar, confundido tal vez por mi “SI, SOY OMEGA” dicho sin ningún remordimiento.
―¿Piensas registrar la casa? ¿piensas llevarme con los tuyos esposada? ¿ o simplemente te irás?―pregunté mientras ponía la rosa roja en un pequeño florero guardando la comida en el refrigerador y me encaminaba hacia la puerta para abrirle y dejarlo salir.
―Palabra de honor que no te dispararé por la espalda… esa no es mi especialidad…
Sonaba irónica y algo dolida, era verdad que me había perdido en sus ojos... me preguntaba porque era tan difícil dejar su “lado bueno” por un rato.
La frustración debía estar saliéndome por los poros porque él actuó con condescendencia… siguiéndome a paso sosegado mientras le abría la puerta principal con un gesto de querer dejar estampada la marca de mi zapato en su trasero de pura rabia. Mi discursito irónico era mi manera de hacerle entender que precisamente “negocios eran negocios”… pero que “química era química” también.
Titubeé al ver que ahogó una sonrisa mordiéndose el labio ¿se estaba burlando de mí acaso? Puse los brazos como jarra en mi cintura pensando en mil palabras para decirle… “engreído pendenciero maleducado” y de repente empezó a hablar, lo escuché con las facciones todavía tensas, interpretando sus significados ambiguos palabra por palabra para cerciorarme que significaban para él, exactamente lo mismo que para mí.
Empujó la puerta hasta que el cerrojo hizo el típico ruido de “ok… ya me cerré gente” y como si lo hubiera hecho mil veces me tomó de la cintura en un movimiento diestro, insinuante… tierno también… y mis brazos ofuscados languidecieron al lado de mi cuerpo cuando él me besó con una mezcla de ternura y pasión que dejó una marca invisible sobre mis labios.
Resultó grato saber que alguien podía besarme así… “es hora de dejar de perder números de teléfono Nair”, le dije a mi mente olvidadiza que tenía las agendas y los contactos electrónicos de adorno porque siempre olvidaba anotar las cosas importantes… este era definitivamente “el” contacto.
Riesgo… una relación prohibida… opuestos… esto prometía gustarme de manera escandalosa ¿había algo más emocionante que el gusto ácido de lo prohibido?... no, definitivamente nada se comparaba a esa cortina invisible que tapaba a los puntos escondidos… y él en definitiva tenía razón ¿Por qué alguien debía de saberlo? Al fin y al cabo éramos dos personas de un mundo libre que se cruzaron en una de sus vueltas y que sólo estaban frente a frente ahí, buscando conocerse… ¿Qué eran dos letras del alfabeto griego al lado de la magia de descubrir los secretos “no laborales” uno del otro?
Separó sus labios de los míos y me soltó, tal vez esperando una confirmación sobre sus últimas palabras, o algo que sellara un pacto secreto entre ambos para una amnesia completa de los últimos minutos. Así que le sonreí y le dije de forma teatral:
―Haré un trato contigo… “alfa”… resulta que mi lado omega conoce ciertas tácticas que dejan sin oxigeno al cerebro haciendo que toda la memoria reciente se borre… sólo debes dejarme sin respirar un minuto y todo estará solucionado… olvidaré que rechazaste mi comida… olvidaré que rechazaste mi vino más añejo… olvidaré que estuviste casi a punto de marcharte… olvidaré incluso que tienes como estigma esa letrita tan molesta que suena a comida diet de camello… no sé… se me ocurre algo así como un beso tan intenso como el de hace un rato o algo así que me mantenga un minuto fuera del aire. ―Lo miré sería, ahogando mi risa― Prometo soportar estoicamente… palabra de honor.
Cerré los ojos, levanté la barbilla y puse los labios en una mueca de beso infantil, aunque riendo me escapé de sus brazos antes de que pudiera hacerlo.
―Aunque pensándolo bien no lo quiero olvidar… me gusta más saber que entras en la categoría de “se mira y no se toca” aunque te anticipo que es costumbre mía nunca seguir mucho las reglas.

Tengo




Tengo los sentidos muertos,
la yema de los dedos hechos carne
de tanto acariciarte en sueños,
de sentirte,
de esmerarme en dejar los ojales desprendidos
para que tus botones se pierdan en mi…
Tengo verbos y líneas escondidas,
tengo acentos y hojas manuscritas
en las que tu nombre se repite siempre
sin importar la agenda del día,
ni las idas y venidas que se tuercen
para enmascara el ahora, de tu siempre…
Y tengo…
tengo el tiempo royéndome las ansias
reescribiendo el eco de pensar
la diametral ambivalencia de perderte
y al mismo tiempo reencontrarte.
Y tengo…
tengo el gusto rancio de llamarte
sin oir la voz detrás del muro que responda
” estoy… estoy también sin verte”
y no hay manos
que atraviesen la muralla de mis miedos
mientras el silencio suena al lado
y me aletargo.


miércoles, 2 de enero de 2013

Momentos



Días que se dibujan en trazos borrosos
jugando a ser bocetos escondidos
(de mi misma tal vez)
o de esos que dicen entenderme;
aunque sé que entender es verbo
y me cuesta conjugar las formas del presente
en algo más que los plurales de siempre
olvidando el yo amorfo que se cansa
(pero sigue)
(y vive)
(y añora el segundo que descarto)
antes de olvidar otra vez mi nombre,
mientras dejo de lado el trazo inconstante
que se diseña debajo de la mesa
distrayendo las miradas de otros
(y aún siguiendo)
(y aún viviendo)
(y aún añorando el segundo que descarto).

martes, 24 de julio de 2012

Pendiente

Subí y bajé una pendiente absurda
   de 65 grados (que ambienté en celcius)
   porque quemé las pestañas del dusto
   y me ampollé los pies del golpe
   y me atoré las ganas al trote
aunque al fin y al cabo no importa
(la rabia se me pasó despacio)
mientras el todo existía
   65 grados dije y pareció noventa
   como esa medida absurda de las tetas
   que nunca coincidió con las mias
   como si el centímetro mintiera
   (a mi favor claro)
el egoísmo es un impulso incandescente
 que superpobló el mapa
antes que el todo deviniera en la pendiente.

jueves, 22 de marzo de 2012

Pobreza


Goteras escondidas en un techo de paja
(sin nombre de ciudades ni familias)
(sin el peso del escombro de una historia).
Goteras,
que me traen la frescura de una lluvia
capaz de lavar cualquier herida
(incluso las que ya cerraron)
(las que dejan cicatrices blancas en la piel curtida)
(las que olvidé y hoy recuerdo cuando escribo)
simples otra vez
tratando de lavar el piso que llené de barro
y vacié de encierro
al lanzarme al patio embadurnado sin las botas
con los pies descalzos
con las manos frias
con la fe ciega de seguir curtiendo heridas…
simples también
porque nada es complicado cuando citamos verdades
y verdad: es vida.

viernes, 2 de marzo de 2012

Ausencia


Salí de puntillas cuando nadie veía
y respiré libre en el aire de la noche,
buscándote…
dejando los brazos abiertos a los sueños,
a la modorra de encontrarte en la oscuridad sin dueño:
en el rincón donde guardo mis recuerdos,
en el borde de mi abismo inconsistente
y en el hilván de mi locura torpe
torpe como la torpeza impía
(la que amaste un día a medias)
porque para ti los días eran noches incompletas
con una luz solar entrometida en tu oscuridad cansina.
Sé que el silencio hace nido en mi cabello escuro
cuando la indecencia de seguir buscando
acorrala la conciencia hipnotizada
de un “mi” que dejaste suelto al irte
y que vaga idiotizado sin su rumbo.
Sé que no basta huir hacia la nada
(el vacío es doloroso cuando envuelve)
y el reflejo se disuelve sin tenerte
sin dejarme caricias escondidas en la funda de mi almohada
mientras sigo irreverente en la penumbra
y no deja de dolerme esta tu ausencia
en la que quedé varada
y en la que sigo hundida...
en que estoy.

martes, 31 de enero de 2012

Alba


Temprano pinté el cuadro de un amancer sombrío
uno con azules grisaseos y sombras tupidas de negro
(no escondí la paleta ni puse blancos que disimularan cosas)
sólo escribí entre las líneas invisibles
la emoción hecha rumor de otoño incierto,
el punto de partida y decimales
(porque ya no hay entero que me forme)
el todo se deshizo en los estantes donde escribí nombres inconclusos
y soslayé los días en mitades.
No hay modo en que pueda unir los moldes
cuando las diferencias se subrayan como claves
y sé que no importa
porque no estás…
(me dejaste pintando madrugadas con una risa sorda enamorada)
mientras acaricié el costado desnudo de mi cama
sabiendo que el fantasma aún volaba
(tan lejos de mi como la angustia de ese verano que se acaba).

viernes, 27 de enero de 2012

Verdades


La extraña y torpe manera de borrar los vínculos agobia…
el espacio se disuelve sin legados
y la nada se entremete en el sitio inconsciente
donde el pensamiento acaba.
Y después es siemple: es cubrir la llaga,
es bajar los brazos, es perder el rumbo…
es decir palabras diseñando trampas
―las propias de una mente insana―
las que fagocitan el criterio ambiguo
eliminando la molestia de una cordura inútil.
Tan inútil como el YO supremo idiotizado entre pecados
―no hay otro pecado que el YO mismo subido a la espalda de los años―
Y otra vez los vínculos
Y otra vez los topes
Y otra vez la incierta manera de escaparme…
en esa herencia anárquica de letras y suma de despojos simples:
Simples como un SI.
Simples como un tal vez.
Dolorosos como la negación de cerrar los oídos a un NO
mientras se sigue el camino siseante de los “peros”…

domingo, 15 de enero de 2012

Criticas literarias: FORBIDEN


Quiero hablar de FORBIDEN... y no sé cómo empezar porque he querido leer ese libro desde hace bastante tiempo y ahora que lo terminé me queda el sinsabor d cuando las páginas que te llenaban se acaban.
Debo verlo desde dos perspectivas; la primera, sólo me queda decir que me resulta estéticamente perfecta, está escrita desde la perspectiva de las emociones y quienes me conocen saben que es algo que valoro sobremanera. No es fácil describir las percepciones del alma de una manera tan palpable.
La segunda es bueno... "el" tema tabú del incesto... y soy medio tarada en decirlo pero la moralidad de la sociedad es una cuestión que nunca fue mucho conmigo, la cuestión del incesto pasa más por la genética que por la ilegalidad y existen situaciones y situaciones en las que la perspectiva externa pasa a ser una crítica más basada en el qué dirán que en análisis profundo de los disparadores.
En fin... AME el libro, seguiré buscando cosas de esa autora.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Mi fantasma


Se me movió el piso mientras paría sueños
y lagrimeé ante llanto de sus pulmones vivos,
tan vivos con las ansias de libertad insana (de mi mente insana)
cuando la palabra se adelanta a los verbos
y a los modos suprapluscuamperfectos de tus mañanas:
no busco la rima de los versos, ni el día revuelto en tu madrugada…
busco el todo, busco el disloque enmascarado de tu tiempo
busco esa metáfora perfecta de un poema de locos
/y busco un “me” buscándome /
antes de extinguir mi negra sinfonía de colores
en el blanco inmaculado de una vacuidad sin nombre,
paradójica igual porque el límite invisible se entrelaza
con el destello de una histeria inconfundible
(la que te piensa)
(la que te extraña)
(la que te entiende)
(la que te ama)
nunca a medias… sabes
te quiero en ese todo incongruente:
completo, instintivo y provocante
TODO
/aunque sigo buscando un “me” para encontrarte/

jueves, 17 de noviembre de 2011

Hubo


Hubo un tiempo
en que busqué las respuestas en un libro
y las hojas se dibujaron una tras otra en mil palabras ciertas
entendidas y diferenciadas en patologías amplias…
Y hallé respuestas,
Pero no hubo respuestas dentro de las respuestas
Y volví a cerrar el libro sintiéndome prisionera
En esa prisión extemporánea disociada de egoísmos.

Fobia...


Tal vez no debí levantarme esta mañana, tal vez es uno de esos días en lo que no debería amanecer porque desde el vamos todo termina en malos recuerdos… tal vez podría agregar muchos “tal vez” más. Pero no hay caso, el despertador que apagué a manotazos ha vuelto a sonar y no hay otra vuelta que dar, hoy debo enfrentarme a la cara del Sr. Mendez con su sonrisa sádica mientras me recuerda que mi vida no es más que un número en su legajo de personal, un número que según él no cumple con el requisito de “costo – beneficio”, sino con el de ahorro para su sitio en el cielo, como si soportarme no fuera otra cosas que una tortura del purgatorio, en el que irónicamente “gracias a Dios”, yo valía por una buena cantidad de pecados.
Él me ha dicho ayer con su gesto cruel de siempre: “mañana tendrás una sorpresa, sabes que las negativas se me dan mal y me ponen de un humor furioso”. ¿Estaba preparada para enfrentar las consecuencias realmente o tenía que detenerme a pensar en concreto cómo escapar de una situación tan extremamente dominante?... costaba responderme a mi misma cuando el efectivo apenas alcanzaba para pseudo mantener una madre enferma y las posibilidades estaban atadas a “eso” o a concretamente nada.
Ensayé en mi cabeza alguna disculpa tardía por la negativa poco inteligente del día anterior, pero me cuesta doblegarme al tacto indecoroso que él quiere hacer llegar día a día un poco más lejos y que no consigue más que provocarme arcadas.
El pensamiento concentrado en otras cosas evitó que me diera cuenta de absolutamente nada ¿o realmente él había maquinado las cosas tan bien como para que la “normalidad” fuera el requisito indispensable para una mañana que resultaría trágica?
La oficina aún estaba vacía cuando llegué y no hubo otra cosa que hacer que acomodarse a la rutina de buscar agua caliente para el café, limpiar el escritorio acomodando papeles y actualizar la agenda diaria dejando el detalle correcta y prolijamente escrito al lado derecho del teléfono. Su nota también estaba ahí, con esa redacción cortante que marcaba las distancias con líneas fuertes e impersonales: NECESITO DEL SOTANO LEGAJOS 2006. ¿Legajos 2006? Dios eso debía estar un poco más allá de lo que yo consideraba el fondo de un lugar que odiaba. Vaya venganza… bien que podía ponerse esa carátula esta vez.
Apreté los puños tomando aire mientras miraba la puerta como una entrada al mismo averno antes que a la escalera descendente que me llevada exactamente veintisiete escalones más abajo hasta el depósito de trastos.
La nota era clara y yo estaba en falta así que mi miedo tenía que quedarse arriba mientras mi lado responsable y trabajador bajaba hasta allí a pesar del latido rabioso de un corazón que buscaba salírseme del pecho: Ese lugar era cerrado, húmedo y oscuro… y era precisamente ese “oscuro” lo que resonaba en mi cabeza como si tuviera un latido propio y la capacidad de hacerme sudar las manos de forma exponencial con cada paso que daba hacia la puerta.
Encendí la luz, dejé la puerta abierta y comencé a bajar contando los escalones para concentrarme en algo que me impidiera pensar y temer, algo que me alejara de esa realidad tan palpable de la luz achicándose a medida que la profundidad crecía ¿acaso nadie podía haber iluminado esto con fluorescentes enormes anclados en las paredes y armados como una hilera de luces dándose la mano?
El sonido de la carcajada llegó a mí como un fogonazo acompañado del golpe seco de la puerta y el chisporroteo de la llave de luz explotando. La oscuridad siguiente se me metió de repente en la venas, como si me devorara dejando el vacío inmenso debajo de mis pies congelándome la sangre antes que pudiera incluso gritar.
Quería correr, pero mis piernas estaban tiesas, adoloridas… agarrotadas, muertas a cualquier estímulo u orden de un cerebro que ya no me funcionaba porque todo tenía manchones negros que crecían, que se multiplicaban, que conseguían que los oscuros traspasaran incluso el mismo color negro como si pudiera existir algo peor que eso. ¿Cómo gritar si la oscuridad se había llevado mi voz? ¿Cómo saber si esa sensación de ahogo y de caída libre no era cierta si no podía moverme, si mis ojos ciegos me ardían por la falta de luz?
El dolor avanzó por mis venas como la misma sangre, un dolor terrorífico, envenenado… más adrenalina que sangre y sin resultados tampoco… estaba helada, congelada en el pánico macabro de saberme rodeada de nada más que la maldita oscuridad que me tocaba dejándome desnuda ante ella… violándome, poseyéndome con furia, pintando mi piel de un negro lacónico.
¡Dios! ¿Por qué no puedo gritar? ¿Por qué la garganta se cierra y la oscuridad se me mete dentro también?
Tengo las respuestas y me rebelo a ellas… consigo meterme los dedos en la boca para devolver la oscuridad y la siento húmeda, rancia, mezclada con la bilis amarga de mi interior… maldita… pero sigo sin voz, sigo sin poder al menos arrastrarme hacia los escalones que pueden acercarme arriba, lejos de esa negrura sorda, de ese infierno que me posee sin permiso, volviéndose tiniebla tangible, dolor colado en la piel… grito callado a la fuerza sin sentido.
Duele… duele la manera en que el negro me circula… duele y ya no queda nada de mí que no sea la desesperación de que el dolor termine… a cualquier costo, no importa. Los modos ahora se sienten desconocidos y oscuros, punzantemente oscuros…

lunes, 13 de junio de 2011

Ascendiendo


Subir de a dos peldaños
desde un vamos amorfo
hasta donde llegan los límites concretos
que me separan de mi tosca incoherencia
de mi frenético instinto
de mis modos pretenciosos y escogidos
(tácitamente ambigüos)
cuando importó poco la distancia
o los tiempos perdidos
o los resultados fríos dichos a medias
(la cuestión sigue siendo subir)…
acomodar el cuerpo a la pendiente obtusa
subordinando todo al impulso
y en un ataque simbólico SEGUIR SUBIENDO MAS
una vez más
mientras vemos en tinieblas
que la escala de valores se hace trizas
contra las famélicas granas de sencillamente SER.

Redes


Olvidé como envolver las letra
sin que pesara la línea vacía
y olvidé como mirar adentro
desde el borde del no sé
y el centro del quizás…
¡cómo se enredan las idas y venidas!
cuando el como juega a destartalar el cuando
impreso en blogs
posteando en redes sociales incipientes
(e insípidas también)
bis de jaulas locas
de “mis” taciturnos y bipolares
sombras obstusas que no dicen más que confusiones
y frases divididas de pronombres
y versos malparidos
y destinos… si… destinos
malabar de ser, de estar, de ver
de seguir olvidando letras
de alzheimert propio
de retazos
de viejos de la bolsa
de peldaños…